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29 de mayo de 2011

Canto al marrón


Mi querido marrón, ¡qué mala fama tenés! No sos muy popular mi marroncito de azúcar. Sos el color de la madera pero también de lo otro que empieza con la misma letra que vos, o con c (como prefieren los más chiquititos, muy escatológicos ellos, ¿no te parece?).


La gente a veces te evita y te dice castaño, pero no, vos sos y seguirás siendo marrón, mi marrón, con tu clara evocación al roble, al nogal, a la caoba. Unas veces te camuflás en tus variantes, un beige que no es más que vos en un tono clarito. Otras te ponés muy oscuro, pero seguís conservando tu esencia. ¿Nunca pensaste lo paradójico que es que a los "negros" les digan negros, siendo que tienen la piel marrón? Eso seguro es para oponerlos a los blancos. Pero ni los unos son negros ni los otros blancos. Toda persona es "gente de color", marrón en un caso, rosáceo en el otro.


Tampoco pensaste que cuando una persona mira a otra a los ojos, en el 90% de los casos te está mirando a vos. Los que tenemos ojos azules (en mi caso verdosos) somos los menos. Vos reinás de acá a la China. Si hasta hace poco fuiste el primer ministro británico. Eso sí, en tu versión inglesa: Gordon Brown se tuvo que ir después de dos años, pero siempre recordaremos a Gordon Marrón…(Viste cómo cambia con la traducción la musicalidad de las palabras. Pensar que cada noche veo por la televisión al Dr. Gregorio Casa me desconcierta en ocasiones).


Y ahora que lo pienso, para designar a los lobos o perros salvajes se les dice cimarrón. ¿Tendrá algo que ver con vos?


Bueno, te quería decir eso nomás, para que te des cuenta de que sos importante, de que estás presente más que nunca y de que lo seguirás estando siempre. Quizás no con la fama de tus competidores que por lo inalcanzable desespera. El azul, rojo o verde son un oligopolio difícil de destronar. Junto al blanco y al negro conforman los "cinco grandes". A mí me gusta pensar que vos sos el sexto. El amarillo con su inseparable asociación a patito pierde seriedad, el violeta es muy fúnebre o litúrgico, el naranja estrambótico. No, todos ellos no te llegan ni a los talones. Para mí sos el mejor, the best, il migliore, das beste, le meilleur. Chau marrón, brown, marrone. Te quiero. No lo olvides.

Nombrame



Sé lo que quiere decir mi nombre. Sé por qué mis padres lo eligieron entre tantos otros. Les contaré:



"Federico" tiene origen germánico y quiere decir "gobernante pacífico". Se complementa con "Ariel", de tradición hebrea, cuyo significado es "león de Dios".



Es así que opera en mí un mecanismo interesante. Los que eligieron mi nombre (y no los nombres, ya que uno no va sin el otro al no tener el mismo efecto) deseaban que gobernara pero que no fuera guerrero, y que defendiera con garras leoninas al Supremo.



De esta manera, soy una combinación entre estos dos sujetos. Dios que es toda bondad, puro pacifismo, y el león que es el rey, el que gobierna, la sabana.



Ahora entonces pienso, si mi nombre es una unidad, ¿qué soy? ¿Seré un león pacífico gobernante de Dios, un pacifista divino del león gobernador, un gobernante leonino de la divina paz, un león divino de la paz gobernadora, o más sencillamente y para los amigos, Federico Ariel?